Buenos días a tod@s!
Ya de vuelta con todos vosotros para que sigáis conociendo un poquito más de la historia de Burgos. En la primera de las entradas sobre esta gran ciudad, hablamos de uno de sus grandes personajes, San Lesmes, patrón de la ciudad, mandado llamar de la lejana Francia y que tanto bien hizo a la ciudad burgalesa.
Pues bien hoy quiero hablaros de uno de los edificios más significativos de la ciudad, y no, no es la Catedral, es el Monasterio de Santa María la Real de las Huelgas, perteneciente a Patrimonio Nacional.

Santa María la Real de las Huelgas
Vamos a comenzar hablando de sus fundadores. Fue fundado en el año 1187 por el rey Alfonso VIII de Castilla y su mujer la reina Leonor de Plantagenet.
El Monasterio se encuentra situado al occidente de Burgos, retirado del río Arlanzón, en un terreno llano que antiguamente estaba ocupado por prados y que era conocido como "Las Huelgas" de ahí su nombre. Las Huelgas era la forma en que se denominaba al terreno de cultivo no trabajado y dedicado a pastos.
El Monasterio se encuentra situado al occidente de Burgos, retirado del río Arlanzón, en un terreno llano que antiguamente estaba ocupado por prados y que era conocido como "Las Huelgas" de ahí su nombre. Las Huelgas era la forma en que se denominaba al terreno de cultivo no trabajado y dedicado a pastos.
Alfonso VIII de Castilla y Leonor de Plantagenet
La reina Leonor de Plantagenet creció y fue educada en la Abadía de Fontevraud (Francia). Con su llegada a Castilla para contraer matrimonio con el rey Alfonso VIII en 1170 en Burgos, trajo consigo la Reforma Cisterciense que instauró en el gran Monasterio de Las Huelgas.

Abadía de Fontevraud
El rey Alfonso VIII, es hijo del rey Sancho III de Castilla y a su vez nieto del emperador Alfonso VII de Castilla. Nace en Soria el 11 de noviembre de 1155 y se casa con Leonor de Plantagenet en 1170 en la ciudad de Burgos. Gran guerrero y buen cristiano destacó principalmente por ser el rey en la famosa batalla de las Navas de Tolosa, en el año 1212.

Alfonso VIII de Castilla
La vida en el Monasterio dio comienzo con la llegada de un grupo de monjas procedentes del Monasterio de Santa María de la Caridad de Tulebras (Navarra), donde existía desde 1157 el primer Monasterio cisterciense femenino de la península. Las dos primeras abadesas fueron la Infanta de sangre real Misol (Mari Sol) y Constanza hija de los fundadores.
Las Huelgas fue, por tanto, cabeza del monacato femenino cisterciense en España. El poder de la abadesa de Las Huelgas fue tal que no tardó en extenderse al ámbito civil y territorial, dando origen a un verdadero señorío monástico femenino.
La riqueza y privilegios concedidos por parte de los reyes a esta fundación se manifestaban en las prerrogativas de la abadesa, señora de muchos pueblos, y cuya elevada jerarquía se evidenciaba en un tocado especial parecido a una mitra; esta mitra y el báculo la asemejaban a un obispo femenino.
Las Huelgas fue, por tanto, cabeza del monacato femenino cisterciense en España. El poder de la abadesa de Las Huelgas fue tal que no tardó en extenderse al ámbito civil y territorial, dando origen a un verdadero señorío monástico femenino.
La riqueza y privilegios concedidos por parte de los reyes a esta fundación se manifestaban en las prerrogativas de la abadesa, señora de muchos pueblos, y cuya elevada jerarquía se evidenciaba en un tocado especial parecido a una mitra; esta mitra y el báculo la asemejaban a un obispo femenino.

Ana de Austria, abadesa de Las Huelgas con báculo de Obispo
A partir de 1199 este Monasterio se incorporará a la orden del Císter, poniéndose bajo la jurisdicción de la Abadía de Cîteaux (Francia).

Abadía de Cîteaux
Gozó desde sus inicios de de la protección de Papas (Clemente III) y Reyes, y en él, además de coronarse reyes como Alfonso XI y su hijo Enrique de Trastámara, se armaron caballeros, Alfonso XI, Fernando III el Santo, Pedro I el Cruel y Juan II padre de Isabel la Católica.
A parte de Monasterio, Las Huelgas por expreso deseo de sus fundadores, fue también Panteón Real. Entre sus tumbas más destacadas, debemos señalar las de sus fundadores, la del Infante Don Sancho, hijo de Fernando III el Santo, la de Doña Berenguela, hija de los fundadores, la del Infante Fernando de la Cerda y la de Blanca de Portugal.
Sepulcro Alfonso VIII y Leonor de Plantagenet (fundadores)
Descendimiento
A continuación vamos a hablar del arte que encierra este bello monumento.
El conjunto monástico impresiona por su carácter de fortaleza, con su torre defensiva y un atrio de acceso al templo denominado de los caballeros.
La Iglesia es un caso excepcional dentro de un Monasterio de monjas, ya que es una Iglesia gótica del S.XIII más característica de un Monasterio de monjes. Consta una amplia cabecera de cinco ábsides, un destacado crucero y tres naves, situándose en la central el coro de las monjas.
Detalle del interior de la Iglesia
La Iglesia está rodeada de elegantes y destacados altares y tapices, así como enterramientos de reyes, reinas, infantas, etc. como ya hemos comentado antes.
En el muro de separación entre la Iglesia y el coro se encuentra una de las grandes obras maestras que alberga el Monasterio, se trata del "Descendimiento", grupo escultórico, de autor desconocido, que se sitúa cronológicamente en la segunda mitad del siglo XIII. El recubrimiento vegetal de la cruz con hojas de acanto es una señal distintiva para que se entienda como árbol de la vida.
Detalle del grupo escultórico del Descendimiento
Puntos a destacar en el Descendimiento:
- En la parte superior de la cruz y a gran tamaño, en color dorado, se puede ver el castillo-iglesia, y en cada una de las torres podemos observar una cruz que fortalece esa unión castillo-iglesia.
- Debajo del castillo aparece una nave con vela negra, símbolo del mal y que en este caso representa la invasión musulmana de la península.
- El castillo posee diez almenas. La almena es un elemento islámico que llegó al románico a través de los mozárabes (musulmanes conversos), y que en este caso representa la fuerza de Dios que guarda su iglesia.

Al sur de la iglesia se alza un espacioso claustro, construido durante el reinado de Fernando III el Santo, en el siglo XIII, de ahí su nombre, Claustro de San Fernando.

Claustro de San Fernando
Llaman la atención sus bóvedas de cañón apuntado que constituyen su cubierta, ya que conservan en algunos tramos fragmentos con finos motivos de yesería hispano-musulmana (mudéjar), que incluyen lacerías, atauriques, inscripciones cúficas, castillos, pavos reales, grifos, etc.
Detalle de yesería en forma de pavo
Otras dependencias a destacar son la Sala Capitular donde la abadesa tiene su cátedra. En esta sala se reúnen todas las monjas para tratar los asuntos que competen al Monasterio.

Sala Capitular del Monasterio
A continuación mencionar el Museo de Ricas Telas que ocupa lo que anteriormente era la Cilla o despensa del Monasterio, que cuenta con numerosas muestras de telas, objetos y ornamentos sagrados extraídos de los sepulcros del Monasterio. Se custodia en él el Pendón de las Navas de Tolosa.

Pendón de las Navas en el Museo de Ricas Telas
Pasamos a la Capilla de Santiago, donde se armaban caballeros, que posee una imagen sedente del apóstol, que empuña una espada y cuyos brazos articulados daban el espaldarazo en la ceremonia de nombramiento de caballeros a los futuros reyes.

Figura de Santiago en la Capilla que lleva su nombre
La Capilla del Salvador, al lado de la portería, que nos sitúa, junto con el llamado Patio de las Infantas, en un área de posible uso privado, bien de la familia real o de las monjas.

Capilla del Salvador
Las Claustrillas, es el pequeño claustro antiguo de forma rectangular, que perteneció al Monasterio fundado en 1187, cuando se creó el de San Fernando. Las monjas utilizaron éste para su propio recreo y meditación. Se cree que el arquitecto fue el maestro Rodrigo que dejó numerosas obras por esta zona.
Cada lado presenta doce arcos que se apoyan sobre columnas pareadas, entre románicos y góticos y con ornamentación vegetal muy estilizada. En las esquinas y centro de cada lado se interrumpe la arquería con machones cuyos capiteles están ricamente labrados con temas de castilletes.

Claustrillas
La conservación de toda esta obra, desde el siglo XII, nos invita a conocer este magnífico lugar, y que yo os invito personalmente a visitar. Aquí os dejo un pequeño vídeo de las joyas que esconde este maravilloso lugar.
Nos vemos en la próxima entrada!
Un abrazo a tod@s!